Este fin de semana participe en el retiro De la Crisis a la Victoria con el hermano Saulo Hidalgo. Que bendición fue este retiro! Que hermoso fue pasar tres días en presencia de Dios alabado y glorificado sea mi Señor.
Llegue temprano al Centro y cuando entre a la oficina a registrarme me encontré con Saulo Hidalgo de frente. Que alegría fue conocerlo y tener unos cuantos minutos para saludarlo sin que estuviera radiado de la multitud. Antes de empezar el retiro me lo encontré varias veces en los pasillos y siempre tenía una gigantesca sonrisa y un mensaje precioso que darme. Me bendijo a mí y a mi familia cuando me acerque a el en una ocasión. Durante una de las alabanza donde el pidió por unción y le pidió a Dios que derramaras bendiciones y bendijera nuestras manos para que a todos que tocáramos fueran bendecidos me miro directamente a mi me señalo y me dijo “da gracias” desde la tarima.
Hubieron seis predicas y después de cada una nos guió en alabanza. Durante la cuarta predica el sábado en la noche se mantuvo de rodillas porque el Señor le hablo a su corazón que se preparara para lo que venia porque era muy grande. Durante esa predica se sintió una presencia tan grande en la asamblea que yo jamás la podré explicar con simple palabras. Pero todos los que estuvimos presente palpamos la presencia del nuestro Señor y Salvador . Durante este tiempo fue que el le pedía al Dios que derramara su Espíritu y que bendijera nuestras manos. Yo he participado varios retiros y nunca había sentido la presencia de esa manera, a pesar de haber descansado en el Espíritu en varias ocasiones.
Compartimos muchas emociones durante este retiro. Hubo un momento muy emocionante cuando Saulo nos contó de una carta que le escribió a su hija. Todos, incluyendo a Saulo lloramos escuchando las promesas que el le hizo a su hija como regalo de graduación. Nos reímos a carcajadas con los chiste de Saulo y bailamos muchísimo con la orquesta de Rió Poderoso (¿ quien dijo que en la iglesia no se goza? Lo que no vienen). Disfrutamos inmensamente de la comida que hicieron los hermanos unidos en Cristo el cocinero fue hermano Toribio ---- un excelente cocinero. Todas las comidas fueron muy bien recibidas.
Compramos sus libros, y el autor nos los firmo. Yo compre Mujer, A Ti Te Digo ¡Levántate ! y Hacia Donde Voy en la Vida. Ya he leído Del Pozo al Palacio (estupendo). Espero tener la oportunidad de leerlos todos.
Le doy gracias a mi Señor por llevarme a ese retiro porque el Señor a través de Saulo Hidalgo me envió mensajes muy claro. Mi espíritu se nutrió mucho en este retiro. Como dijo el hermano Saulo ustedes están aquí porque Dios quiso que estuvieran, el cambio El lo quiere en ustedes no en lo que no vinieron. (De mi grupo eran 19 registrado solo fuimos cuatro); pero las cuatro que fuimos nos llenamos de la unción derramada por nuestro Padre celestial. Gracias mi Dios por permitir que nosotras tuviéramos esa experiencia tan preciosa.
Padre Betty y yo, las dos celebramos nuestro cumpleaños en tu presencia Gracias mi Dios porque Tu has sido bueno y misericordioso con nosotras.
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